Sus nombres quedarán impresos en la historia de nuestro deporte | OPINIÓN

La vida es una carrera de fondo que a veces se presenta demasiado dura de abatir, con un recorrido difícil y en muchos casos imposible.

El año 2020 nos está poniendo las cosas muy complicadas en medio de una pandemia que ha mermado la salud y las libertades de unos, mientras se ha llevado las vidas de otros, aunque todos intentamos mantener el ritmo entre el dolor que rodean estos meses, sin perder la esperanza.

Hay que ser fuerte mantenerse a flote y apoyar nuestro deporte, continuando hacia adelante cada uno con el cometido que nos hemos trazado, aunque hay frenazos en seco que nos están haciendo tambalear y durante este año ya llevamos muchos.

Alejados de superstición e intentando pensar que todo pasa, vivimos deseando que este año acabe porque además de la situación que todos conocemos, nunca en OcioCaballo hemos abordado tantas y seguidas trágicas noticias que nos han dejado el corazón helado.

Figuras destacas y sobre todo muy queridas de nuestra hípica se han ido para siempre durante estos meses. Profesionales con los que hemos compartido conversaciones, momentos, vivencias y que de repente por diferentes causas, se ha segado su vida de forma absurda, porque absurda siempre es la muerte y lógico el dolor ante la ausencia irremplazable de alguien a quien has querido.

El vacío que han dejado es inmenso, pero sus nombres quedará impresos en la historia de nuestro deporte. Siempre estarán en nuestro recuerdo, fueron grandes, muy queridos y no les vamos a olvidar. Les damos las gracias por su profesionalidad y por haberla compartido con nosotros.

Seguimos adelante, la vida es un regalo y a pesar de todo es muy bonita. Con sus luces y sus sombras a veces como ahora nos tiñe el alma de negro, por eso debemos aprovechar los momentos, disfrutar de nuestra familia, de nuestros amigos, de las personas que queremos en general. Valorar cada uno de esos encuentros y no olvidar jamás, que cada minuto es irrepetible.

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