“Chevaux”, una novela para esta Navidad: Entrevista a su autor, Antonio Fuentes

“Chevaux, la Torre de los Caballos Azules” finalista en el Premio Azorín de Novela y escrita por Antonio Fuentes Segura. La inmersión del lector en el mundo ecuestre y un rotundo desenlace facilitan la emoción y el ritmo necesarios, para hacer de ella una novela fascinante.

-Queríamos preguntarte de nuevo por tu novela, que nos hables un poco más de ella ahora en vísperas de Navidad, cuéntanos qué sensaciones guardas de tu experiencia después de pasar ya un par de años desde que fue publicada.

Antes de nada quería daros las gracias por la atención que siempre me habéis dispensado y de nuevo ahora que me habéis invitado otra vez a contar cosas de mi novela a los aficionados al caballo. Creo que “Chevaux” es ya una obra amortizada. Después de dos años ha recorrido su andadura natural, que es el tiempo en el que madura una historia comercialmente y se agota para siempre. Yo reconozco que me habría gustado que ocupara un hueco en la memoria de sus lectores y que la siguieran recomendando como un clásico entre la gente de caballos, pero imagino que es algo que el autor no puede decidir, así que habrá que esperar que haya gustado de verdad y en todo caso recordar, por mi parte, las pequeñas satisfacciones que me ha dado durante este tiempo pasado, lleno de dedicatorias y de presentaciones.

-Cuéntanos cómo fue esto de escribir una novela ambientada entre cuadras y concursos, cómo se te ocurrió elegir este tema.

Como casi todo lo que consiste en crear cosas imagino que fue algo natural que surge del ambiente de nuestros hijos, de ir de sitio en sitio, conocer tanta gente y oficios y disfrutar de tantos animales como han pasado por nuestras manos. Al principio me puse a escribir durante los veranos como mero entretenimiento y un capítulo me iba llevando a otro hasta que la acabé y yo fui el primer sorprendido. Después se me ocurrió presentarla a un concurso literario, dentro de mi ingenuidad pues no sabía nada del mundo editorial, y de repente me veo en la listas de finalistas del Premio Azorín de Novela de Planeta, nada menos, con mi primera novela. Es uno de los Premios más dotados que lógicamente no gané aunque lo hubiera soñado. Fuimos al acto de entrega, espectacular por cierto, pero lo ganó Espido Freire, demasiado rival para un novato como yo.

-Imagino que ese reconocimiento, aunque quedaras finalista y no ganaras, te habrá ayudado mucho y te habrá reportado grandes satisfacciones.

Grandes satisfacciones personales seguro, no daba crédito, pero muy pocos premios incluyen a los finalistas la edición de su obra así que me tuve que buscar la vida hasta verla por fin publicada con una pequeña editorial que se llama Caligrama, del Grupo Penguin Random House, probablemente la editorial más grande del mundo. Una idea excelente para quien empieza, mezcla de edición tradicional y autopublicación, que deja sus títulos a demanda de los lectores. Ellos diseñaron todo, la portada, la maquetación, los informes de lectura, las correcciones, el booktrailer, la colgaron en todas las plataformas de todo el mundo, le dieron publicidad en las redes y me llevaron a Sant Jordi, a la Feria del Libro de Barcelona. En fin toda una primera experiencia inolvidable, de plaza en plaza, SICAB en Sevilla, la Madrid Horse Week, El Corte Inglés, Casa del Libro, un turismo diferente y divertido pero muy lejos de esa imagen glamurosa que proyectan los grandes autores de verdad.

En realidad, en cuanto a los resultados, aunque fui número uno en ventas de mi editorial durante todo ese año, todos los autores éramos noveles así que nuestros números eran más que discretos. Yo al menos la saqué del comercio local, que es el propio de quienes empiezan, y la han leído en todos los puntos de España gracias a los aficionados al caballo, que es el tema central de la obra. Los propios lectores han conseguido, a través de la novela, enseñarle también a los amigos que no conocen este entorno, cuáles son nuestras experiencias, qué se siente viviendo cerca de estos animales extraordinarios que tan atrapados nos tienen.

-¿Cómo ha sido este año tan difícil para todos? ¿Cómo habéis vivido vosotros en familia el largo confinamiento? ¿Has escrito algo nuevo durante este año 2020, nos sorprenderás con otra novela para los aficionados al caballo?

Sí, desde luego me gustaría sorprenderos, no solo he escrito durante este tiempo sino que he acabado mi siguiente novela y aunque es muy diferente a la anterior, una novela de ficción histórica, reservo muchos pasajes dedicados a los caballos, por supuesto. No lo puedo evitar. No sé si será así siempre, pero me encantaría que fuera un sello de identidad de mi escritura, si sigo escribiendo en el futuro. En cuanto al año 2020, muchos saben que hemos pasado un año muy difícil en casa, todos contagiados por Covid y aislados unos de otros, yo incluso ingresado en la UCI bastante grave por lo que pudimos saber. De hecho, aunque soy optimista, y estoy muy agradecido por el privilegio de sentirme perfecto, todos pasamos mucho miedo y creí no contarlo en algunos momentos.


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-Así que un año para olvidar cuanto antes.

Por muchos motivos distintos todos queremos pasar página pero debo decir, en honor a la verdad, que me ha servido para aprender muchas cosas, para valorar mucho más la vida, a los amigos, a la familia, y a mis propias convicciones que me han sido de enorme ayuda emocional y espiritual en aquellos momentos. De hecho, cuando ingresé en la UCI ya había escrito prácticamente dos terceras partes de mi nueva novela pero su final, sin duda, está contaminado en parte por esta nueva historia paralela que es la mía propia. La nueva novela habla mucho de la Fe, del sentido de la vida, de principios que se olvidan. La terminé el Domingo de Resurrección, algo precipitado pues aún no tenía el alta médica y yo no estaba en plena forma. Una vez confinado en casa, después de salir del hospital, la he repasado muchas veces para quitarle la carga personal, pero algo de mí seguro ha quedado en ella. Aún tardará en ser publicada, así que de momento solo tengo a “Chevaux” por ofrecer.

-Pues muchas gracias Antonio, extraordinario testimonio, dinos algo más de “Chevaux” para despedida y te dejamos que comiences bien esta Navidad con un deseo para 2021.

Repito que no esperaba que os acordarais de mí, ni hablar de “Chevaux” de nuevo, pero lo cierto es que seguro sigue siendo un magnífico regalo para completar las compras de Navidad de quienes disfruten tanto como nosotros de los caballos, algo que hemos venido haciendo tantos años, pues es una historia contada por alguien que no conocen y sin embargo tan cercana, tan próxima a los aficionados al caballo que cualquiera de ellos pudo hacerlo, la trama, en realidad, es una simple excusa para hablar de lo nuestro y en eso todos empleamos un mismo idioma, todos se pueden ver reconocidos en esta novela.

Pediría un deseo dirigido a la gente de caballos, así que si tienen curiosidad, o no saben aún qué detalle regalar durante estos días tan especiales, me encantaría que se acordaran de “Chevaux, La Torre de los Caballos Azules”, y saber por mi editorial que se sigue comprando. Pueden encargarla en su librería pero lo mejor para que llegue a tiempo es pedirla por internet. Tengo admiración por las librerías tradicionales pero es una realidad para este tipo de autores “indies” como yo. Las ediciones de Caligrama a través de los libreros, de Casa del Libro o El Corte Inglés vienen mejor presentadas pero tardan más en llegar a domicilio al ser edición bajo demanda, así que Amazon, con una edición propia más sencilla, es en estos momentos el medio más rápido para tener la novela en casa de modo inmediato, a tiempo de Navidad o de Reyes, en su caso. Durante mucho tiempo he recibido, por redes, fotos de lectores con la portada en la mano y una sonrisa. Me encantaría disfrutar esa sensación de nuevo, es una pasada, sinceramente, que no podré olvidar nunca.

Pero lo que de verdad pediría a esta Navidad y al Año Nuevo es que se acabe cuanto antes la pandemia, que recordemos a los que no están, a sus familias y a los enfermos que no hayan salido bien parados para que se recuperen cuanto antes. Nada más, muchas gracias a vosotros y a todo el entorno hípico que tanto cariño me dio cuándo lo pasé mal. Feliz Navidad y Mejor Año para todos.

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