Antonio Fuentes Segura, abogado y novelista, gran aficionado a los caballos, cuenta a Ociocaballo cómo surgió esa afición familiar que mantienen a distancia en casa pese a dejar la competición hace ya algunos años. Con su obra “Cofradía de San Lucas”, su última novela, persevera en divulgar escenas ecuestres que estimulan la curiosidad de quienes no conocen un contexto tan singular.
- Buenos días Antonio ¿Cómo va todo por esa Murcia vuestra?
Todo bien por aquí, con nuestro clima tan amable recibiendo en Navidad a los hijos que marcharon hace algunos años, tenerlos aquí es un lujo. Son tres y los tenemos separados entre sí, así que para ellos es también un acontecimiento entrar en casa de nuevo, con sus estantes llenos de fotos con caballos y trofeos, como la habitación de cualquier aficionado. Vienen de Asturias, desde Bruselas y desde Madrid y traen hasta el perro, que también se lo llevaron, dejándonos más solos que la una.
- Sé que vuestros hijos fueron buenos jinetes amateur, siempre en un entorno de caballos pero que ya no montan y parece que han abandonado.
Así es. Este año pasado vendimos nuestro último caballo, pues Antonio siguió durante un tiempo estando en la Universidad, incluso participó en el Absoluto de la Comunidad de Madrid hace unos años con un muy buen resultado, pero vive fuera de España, trabajando en un entorno exigente que le deja poco tiempo, y nos hemos quedado sin jinetes en la familia definitivamente. Estamos por adoptar alguno para seguir con esa vida de feriantes apasionante, de plaza en plaza cada fin de semana.
- ¿Cómo os iniciasteis? ¿Crees que volverán?
Fue algo casual, la afición partió de nuestra hija mayor durante los veranos en Segovia visitando a la familia. Fue recibiendo clases, siendo una niña, en la Hípica Eresma de los Camiruaga, y al volver a Murcia pidió seguir en una hípica pequeña que los inició en la competición con ponis. En aquel entonces existía en Elche, muy cerca, Delvic, un Club dirigido por una entrenadora de ponis excepcional, Loli Vicedo, que desafortunadamente falleció antes de tiempo. Su hermano sigue llevándola desde hace tiempo por suerte, pues es un sitio icónico para muchos jóvenes jinetes del Levante. Allí compramos los primeros ponis, a la mayor le siguieron los otros dos e hicieron los primeros concursos nacionales hasta llegar a Campeonatos de España, haciendo amistades estupendas con las familias valencianas, con quienes entraban en unos equipazos de ensueño, y luego pasaron a caballos.
Yo creo que todo aquello nos enganchó definitivamente, aunque no soy capaz de pensar en que vuelvan, como tampoco vuelven los mejores años con tus hijos, siempre juntos viajando y liados con caballos. Me dijo José Manuel, el Cura, una vez, que no se daba el caso de que un buen estudiante fuera a ser un buen jinete y que haría seguimiento de nuestros hijos como experimento, pero han sido muy buenos en los estudios y veo que, como siempre, el Cura, que es un sabio, tenía razón.
- ¿Quiénes fueron sus entrenadores?
Bueno, de niños tuvieron varios, a todos ellos les estamos agradecidos, pero los más notables sin duda fueron Perico Sánchez Alemán y Mariano Martínez Bastida en la etapa final y es que Murcia ha dado jinetes extraordinarios, épicos diría yo haciendo murcianismo militante aunque tengamos amigos en tantas partes. Aquellas clases les dieron muchos recursos y muy buenos fundamentos. De vez en cuando acertábamos con algún caballo, y entonces toda esa ciencia se volcaba en resultados, siempre modestos, en nuestro entorno amateur, pero siempre arriba sabiendo ganar y perder.
Mantenemos la amistad con ellos y me encanta seguirles en todo, a Perico como entrenador, que está consiguiendo formar jinetes muy buenos, por lo que veo, y a Mariano, qué decir de él. Hace poco le dije que era “un Alcaraz”, otro deportista fantástico de El Palmar como él. No sabemos qué tiene el agua de El Palmar, pero ya ves.
- ¿Cómo has mantenido todos esos recuerdos, después de dejar esa vida de padres propietarios y patrocinadores de los hijos?
Tiene de bueno, bromeando, si me lo permites, que ya no empleamos tantos recursos económicos en una sola cosa. He sabido que existe otra vida paralela a la ecuestre, en la que nos movemos felizmente, pero reconozco que esa secuela magnética nos seguirá siempre, tanto que la utilizo de contexto en mis obras como escritor aficionado y con ello divulgo, entre una historia y otra, de forma casi subliminal, un contexto apasionante como éste. Quienes no son “gente de caballos” me preguntan intrigados por esas escenas, y veo cómo les gusta leer cosas que nadie cuenta normalmente.
- Hemos dado difusión a tus obras desde Ociocaballo anteriormente, ¿qué nos dices ahora de ellas, llegando a Navidad y Reyes próxiamente?
La primera novela, “Chevaux, La Torre de los Caballos Azules”, es una obra perfecta para gente de caballos, de la que estoy muy orgulloso. Fue finalista del Premio Azorín, así que debe estar bien escrita, o al menos eso quiero pensar, ja,ja,ja.
Tiende a ser de esas novelas atemporales que describen un modo de vida y que parecen eternas, que no se muere nunca a pesar de que haya pasado tanto tiempo. De vez en cuando me sorprende con ventas nuevas y siempre pienso que detrás de esa nueva venta hay “gente de caballos”. Es una novela sin edad definida para todos los públicos, pero fruto de lo que aprendí con mis hijos.
“Cofradía de San Lucas”, publicada este verano en Amazon, es mi obra mimada, fruto de muchos años y de mi especial experiencia con el Covid, pues me afectó de una forma descomunal, con ingreso en la UCI incluido y con mucha incertidumbre personal, que me dio una visión distinta de todo seguramente, mucho más espiritual. Es novela histórica, muy de la cuerda de “El Sanador de Caballos” de Gonzalo Giner. Ahí los caballos hacen de fondo, de “cuadro” que enmarca la historia todo el tiempo de algún modo. Esa manera de incluir nuestro entorno ecuestre es apenas imperceptible para un lector ajeno a él, pero es mi tributo a esta afición que compartimos y creo que ambas novelas pueden ser un excelente regalo para Reyes, desde luego.
Damos las gracias a Antonio por todo lo que nos ha contado y adjuntamos el enlace de la novela para nuestros lectores

