Ha pasado casi una semana desde que apareció en mi teléfono la triste noticia, aún me cuesta creerlo y se me hace muy dificil escribir estas líneas. ¿Cómo puede ser posible que, una persona con tantísima vitalidad, se ausente de manera tan prematura?
El destino juega con nosotros a su libre albedrío, sin preguntarnos, sin pedirnos permiso, haciéndonos pensar que lo poseemos, y en el momento que nos confiamos, nos devuelve una bofetada de realidad.
Todos los que te conocimos, sufrimos por tu adios, sentimos una enorme pena por tu familia y seres más queridos.
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Una vez más se nos confirma que los humanos no sabemos nada del misterio de la vida, del porqué personas en plenitud nos dejan de forma tan injusta truncando así las ilusiones del futuro.
Tu mejor legado no solo ha quedado en tus obras, sino que está en cada uno de los afortunados a quienes nos regalaste tu amistad, tu compañía y sobre todo tu generosidad. Gracias.
Hasta la vista Eli.