Álvarez Estrada tras su debut en un CSI3*: “Diseñar en Montenmedio es trabajar en una escuela constante”

El jefe de pista español Eduardo Álvarez Estrada ha debutado con éxito en su primer CSI3* en la Dehesa Montenmedio, una oportunidad que surgió de forma inesperada tras la baja del francés Cédric Longis. Con apenas unos días para preparar los recorridos, Álvarez logró sacar adelante un concurso exigente y equilibrado, ganándose el reconocimiento de jinetes y organización.

Eduardo, has diseñado tu primer concurso de saltos internacional 3 estrellas de tu carrera deportiva. ¿Cómo ha sido la experiencia de debutar en este nivel?

Bueno, afortunadamente, gracias a la competición nacional, estoy más o menos acostumbrado a diseñar pruebas de 1.45 en los concursos nacionales de cuatro estrellas. Y, mira, justo este año, gracias a la Liga Nacional de Salto, he podido construir cuatro grandes premios de 1.50. Eso significa que, poco a poco, me voy familiarizando con la altura.

Es cierto que esos grandes premios suelen contar con entre 20 y 30 caballos, y, lógicamente, no se pueden comparar con la exigencia de un CSI de tres estrellas, donde te encuentras un gran premio con 60 caballos y un nivel medio-alto, por no decir alto. Aun así, me he sentido bien; no me ha sorprendido la altura. Ha estado algo más ancho de lo que suelo construir habitualmente en la LNS, pero he estado cómodo. No digo que haya sido fácil, pero sí que me he encontrado cómodo con la altura.

Diseñar un concurso internacional nunca es fácil, y más en las condiciones en las que lo has tenido que hacer, ya que ha sido algo de última hora. ¿Nos puedes explicar cómo ha surgido la oportunidad de construir en Montenmedio? ¿Hubieras cambiado algo de tener más tiempo para preparar la competición?

La oportunidad surgió, la verdad, sobre la marcha, porque el concurso estaba previsto inicialmente para el jefe de pista francés Cédric Longis, pero, al parecer, renunció repentinamente y no pudo venir. Entiendo que desde la dirección de Montenmedio y la dirección técnica pensaron en mí, lo cual fue para mí una gran sorpresa y motivo de satisfacción, porque se trata de un lugar importante.

En Montenmedio trabajas rodeado de los mejores jefes de pista del mundo, tanto en el October Tour como, por supuesto, en febrero y marzo con los cuatro estrellas. Así que, aunque haya sido por esta circunstancia y estemos en el circuito de octubre, para mí ha sido una gran sorpresa y una enorme satisfacción. ¿Habría cambiado algo? Claro, por supuesto. No sabría decirte exactamente qué, pero piensa que he tenido que dibujar todos los recorridos prácticamente sobre la marcha, desde el miércoles —cuando pude organizar todo el trabajo y desplazarme a Vejer— hasta el domingo. Eso significa que tienes muy poco margen y mucha presión, porque el tiempo avanza y hay que sacar recorridos correctos y bonitos, como Dios manda.

Seguramente, con más tiempo —que es lo habitual, ya que normalmente te avisan con más antelación y tienes al menos un mes para preparar el concurso—, habría dibujado más grandes premios o habría revisado algunos trazados. Siempre hay cambios posibles: a veces comparas varios grandes premios y dudas sobre cuál poner, cuál te parece más bonito, o cuál tiene mejor desempate. Con más tiempo, puedes buscar el gran premio ideal que te gustaría presentar. En cualquier caso, he quedado satisfecho con el resultado. Con más tiempo, las cosas siempre se pueden mejorar, desde luego, pero estoy contento.

¿Cuál es la principal diferencia, bajo tu punto de vista, de diseñar en unas instalaciones como las del Sunshine Tour de Montenmedio, en donde tienes que construir en diferentes pistas, tanto de sílice como verdes, todas ellas con diferentes dimensiones y en donde cuentas con un amplísimo material de primer nivel para cada una de ellas?

Las instalaciones de Montenmedio, en Vejer de la Frontera, la verdad es que, bueno, no te digo nada nuevo: todos sabemos que son inigualables. Contar con esa gran cantidad de pistas —tantas de arena, tantas verdes— es fantástico.

El jefe de pista lo tiene todo para trabajar, y eso te permite, por ejemplo, en un mismo fin de semana, como me ha pasado a mí recientemente, poder dibujar en una pista verde fantástica, como la número 3, la David Broome, y en la jornada del sábado pasar a la pista 5, Milton, otra pista de arena fantástica, con esa isla en una esquina y la ría en el centro, que te permite rodearla por ambos lados. Son pistas grandes y magníficas. Además, te obligan a modificar la forma de dibujar: en la hierba tienes que tener mucho cuidado con las pendientes —siempre hay más que en las pistas de arena, por el drenaje del agua— y debes cambiar un poco las líneas. No puedes hacer vueltas tan cerradas porque hay que cuidar mucho el suelo.

El diseño es el diseño, no cabe duda, pero sí tienes que considerar aspectos en la hierba que no existen en la arena. Y, sobre todo, te ofrecen pistas tan grandes que te dan muchas posibilidades. Lo bueno del circuito es que, aunque en este caso he sido el jefe de pista principal en las dos pistas principales, otras veces he trabajado en pistas distintas —la 16, la 9 o la 1, todas verdes—, lo que te permite practicar continuamente. No hay muchas pistas así en España. Cambiar de un día para otro entre arena y hierba es un lujo, y para un jefe de pista es una gran oportunidad de aprendizaje. El material, lógicamente, es de primer nivel, sobre todo en las pistas principales, como no puede ser de otra manera.

También es muy importante acertar en cómo lo utilizas: saber dónde colocar cada tipo de combinación, qué fondo o muro usar, qué material conviene en cada momento. Por eso me gustaría recalcar que para mí ha sido una suerte tener a Chape. Él es quien mejor conoce esas pistas y todo ese material, por lo que es un auténtico salvavidas: te da mucha seguridad, porque sabes que no te permitirá cometer errores.

¿Qué objetivos te has marcado a la hora de construir las diferentes pruebas teniendo en cuenta el nivel de los participantes y sus caballos? ¿Te gusta escuchar las opiniones de los jinetes? ¿Las tienes en cuenta a la hora de diseñar tus recorridos?

Lo cierto es que, si analizas los resultados, entre los 30 primeros caballos —la mitad de la prueba— todos están entre 0 y 4 puntos. Además, si te fijas en los derribos, cayeron muchos obstáculos, por no decir todos, y no hubo un daño excesivo en las combinaciones, lo cual también es positivo.

Si amplías el análisis a los 42 primeros caballos (creo recordar), están todos entre 0 y 8 puntos. Eso es fantástico, porque significa que la prueba se diseñó bien, los caballos saltaron bien y no estuvieron ahogados por el tiempo concedido. Hubo cuatro ceros con penalidad y, en general, los resultados fueron buenos. Eso siempre es muy importante para el jefe de pista a la hora de diseñar y de analizar al finalizar un gran premio.

En cuanto a la opinión de los jinetes, por supuesto, a estos niveles de profesionalidad en los que te mueves, todos son profesionales con objetivos muy claros. Deben poner a sus caballos a saltar bien, tienen que obtener resultados y no se pueden permitir errores. Entonces, cualquier detalle que te comenten… si te dicen que algo está mal, está mal; bajas la cabeza y aprendes. Si no está mal, siempre te señalan algo que se podría mejorar, algo que podría haber estado mejor. Y, por supuesto, hay que escuchar, tomar nota y tratar de mejorar, porque no cabe duda de que quienes mejor pueden juzgar tus recorridos son los jinetes que los saltan.

También es importante escuchar a otros compañeros, a colegas y a la gente importante que tenemos en la hípica española. Las opiniones de quienes saben siempre son valiosas. Pero los jinetes, por descontado, son la referencia principal, porque son ellos quienes disfrutan o sufren el recorrido. Así que escuchar siempre es fundamental, no puede ser de otra manera.

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