Adiós a Stephen Clarke, una figura inolvidable de la Doma Clásica

La doma clásica internacional despide estos días a una de sus figuras más respetadas, admiradas y queridas. El fallecimiento de Stephen Clarke, a los 71 años, deja un vacío difícil de llenar en nuestro deporte y provoca una profunda tristeza entre quienes tuvimos la fortuna de conocerle, escucharle y aprender de él.

Hablar de Stephen Clarke es hablar de una parte importante de la historia reciente de la doma clásica. Juez olímpico, presidente de jurado en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, miembro de los jurados de Atenas 2004 y Río 2016, ex FEI Dressage Judge General y una de las voces más influyentes del juzgamiento internacional durante décadas. Sin embargo, quienes le conocimos sabemos que su legado va mucho más allá de los cargos que ocupó.

En España siempre fue una persona especialmente apreciada. Sus frecuentes visitas a concursos, seminarios y jornadas de formación permitieron que muchos jueces, entrenadores, jinetes y aficionados pudiéramos conocer de cerca a un hombre cuya mayor virtud era, probablemente, su capacidad para enseñar.

Stephen Clarke poseía un conocimiento extraordinario de la doma, pero lo transmitía con una sencillez y una cercanía poco habituales. Era capaz de explicar los conceptos más complejos con naturalidad, siempre desde el respeto, la pedagogía y el deseo sincero de ayudar a mejorar a quienes le escuchaban. Nunca buscaba imponer una opinión; prefería invitar a la reflexión y al análisis.

Quienes tuvimos la oportunidad de compartir tiempo con él conservamos el recuerdo de una persona accesible, amable y generosa con sus conocimientos. Escuchar una conferencia suya o mantener una conversación con él suponía siempre una oportunidad para aprender algo nuevo. Tenía la rara capacidad de hacer pensar, de cuestionar ideas preconcebidas y de recordar constantemente cuál debía ser el verdadero objetivo de la doma: la armonía entre caballo y jinete.

Su pérdida trasciende el ámbito de los oficiales y de la alta competición. Se marcha uno de esos referentes que ayudaron a construir puentes entre jueces y deportistas, entre tradición y evolución, entre la excelencia técnica y el sentido común.

La doma clásica internacional pierde a uno de sus grandes maestros. En España despedimos además a una persona muy querida, que siempre mostró cercanía, respeto y afecto hacia nuestra comunidad ecuestre. Quienes tuvimos la fortuna de conocerle nos quedamos con sus enseñanzas, con su sentido del humor, con su enorme conocimiento y, sobre todo, con la calidad humana que transmitía en cada conversación.

Desde OcioCaballo queremos expresar nuestro más sentido pésame a su familia, amigos y a toda la comunidad internacional de la doma clásica. Hoy despedimos a un gran profesional, pero sobre todo a una gran persona. Su legado permanecerá vivo en cada juez, entrenador y jinete que tuvo la suerte de aprender de él.

Descanse en paz, Stephen Clarke. Gracias por todo lo que nos enseñaste.

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