Rafael Soto: “Nunca se deja de aprender, a mis 65 años sigo aprendiendo cada día”

El jerezano Rafael Soto Andrade cerraba el pasado mes de noviembre su carrera profesional en la Real Escuela Andaluza del Arte Ecuestre, donde entró como alumno en 1987 y se forjó todos estos años como jinete, escribiendo su nombre con letras de oro en la historia de la Doma Clásica internacional.

Su vida está unida al caballo desde niño. Tiene una trayectoria incomparable, habiendo representando a España con grandes resultados en tres ocasiones como jinete olímpico: Atlanta 1996, Sidney 2000 y Atenas 2004, además de estar presente en distintas competiciones del más alto nivel y así mismo ha destacado como parte integrante y figura emblemática de la Real Escuela de Jerez de la Frontera.

Rafael Soto e “Invasor” (Foto: Archivo OcioCaballo)

El Pura Raza Española es su raza más amada y mimada. Sus triunfos con ella lanzaron a la órbita internacional el valor y las cualidades del caballo español para la alta competición.

Para Rafael Soto Andrade uno de los momentos más importantes de su carrera fueron los Juegos Olímpicos de Sidney: “Esa segunda olimpiada, marcó el ascenso de mi caballo ‘Invasor’ y el mío, pasamos a la Kür superando el setenta por ciento en el Gran Premio y a partir de ahí fuímos a más”, pero los éxitos de este binomio no se quedaron ahí, dos años despúes conseguían la medalla de bronce por equipos en los Juegos Ecuestres Mundiales de Jerez 2002: “También fuí sexto a nivel individual y un año después en Inglaterra nos llevamos la plata por equipos en el Campeonato de Europa”.

La consolidación definitiva llegaría en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, donde Rafael Soto e ‘Invasor’ se hacían con el segundo puesto junto al equipo español formado por Beatriz Ferrer-Salat con ‘Beauvalais’, Ignacio Rambla con ‘Oleaje’ y Juan Antonio Jimènez con ‘Guizo’: “Fue una medalla increíble, un sueño hecho realidad, como colofón yo terminé con diploma olímpico en el octavo puesto individual. Lo cierto es que hasta el 2006 que se retiró de la competición a ‘Invasor’, fueron años fantásticos”.

Equipo Español Atenas 2004 (Foto: Archivo OcioCaballo)

Soto acaba de jubilarse, al cumplir 65 años, como jinete de la Real Escuela Andaluza del Arte Ecuestre, donde ostentaba el cargo de jefe de Exhibiciones de la Fundación, pero no se desvinculará de la equitación: “Seguiré montando mientras pueda y ayudando a mi hijo Rafael que lleva una progresión muy buena. Tenemos caballos nuestros y de clientes, yo le echo una mano en sus entrenamientos y acompañaré a Rafa en sus competiciones. Así que mi labor ahora es estar con él y también con mi sobrino”.

“Nunca se deja de aprender, a mis 65 años sigo aprendiendo cada día y ahora con más facilidad, ya que veo los detalles mucho más rápido tanto en el entrenamiento, como en la monta”, concluía este genio de la Doma Clásica dotado de una sensibilidad tan especial que es capaz de sacar lo mejor del caballo.

Rafael Soto e “Invasor” (Foto: Archivo OcioCaballo)

Contenido relacionado