Los inversores apuestan por la entidad de subastas de donde salió la leyenda Justify, comprado por un precio 120 veces menor que el de su valor actual.
En el mundo de las carreras de caballos, un ejemplar joven con buenos genes es tremendamente caro. Los precios se alteran mucho en función de un montón de variables que hacen prever a un gran campeón. Pero, no todo el mundo esta dispuesto a pagar esos dinerales y de ahí que se busquen alternativas que, a veces, pueden salir incluso mejor.
El último ejemplo de caballo que triunfó sin salir demasiado caro en su compra fue Justify, que se retiró el pasado año imbatido y con la ‘Triple Corona’ conseguida. Una leyenda de la hípica que, sin embargo, no costó mucho a su propietario, sobre todo si analizamos sus resultados.
Justify salió de la casa de subastas de caballos de competición Keeneland, en Kentuchy. Esta es considerada como una de las mejores del mundo, ya que de ahí han salido grandes ejemplares. Sin embargo, desde la explosión del gran campeón de 2018 esta casa ha elevado su posición y actualmente es considerada la de mayor importancia.
Keeneland, en pleno crecimiento en la venta de caballos
Recordemos que, aproximadamente, Justify fue vendido por unos 500.000 dólares en 2016, cuando aún no se conocían sus tremendas facultades. Pero, tras su fantástica carrera deportiva, ya finalizada, se considera que actualmente su precio estaría en torno a los 60 millones, 120 veces más de lo que se pagó por él hace dos años.
Por ello, los inversores de caballos tratan de busca al que será el nuevo gran campeón, el potro que coja el testigo de Justify y pueda optar a la ‘Triple Corona’. Y no parece haber un mejor lugar que Keeneland, donde se subastan los ejemplares más prometedores en la disciplina de la velocidad, tras un previo análisis por sus expertos muy exhaustivo.
Pero, además, existe también la segunda lectura de todo este asunto. Poder comprar un caballo que en el futuro sea vendido por una auténtica millonada, supone todo un aliciente para cualquiera interesado en la hípica, pues como se ha podido ver a lo largo de la historia hay auténticas transacciones multimillonarias alrededor de los potros más famosos.
Frankel, el caballo más caro de la historia
Hay que retroceder hasta 2012 para ver ejemplo más claro. Este es Frankel, aquel purasangre inglés que finalizó su carrera con 14 victorias en 14 carreras como una de las leyendas de este deporte más importantes. Tras su retiro, el potro de cuatro años fue vendido como el caballo más caro del mundo, por un total de 120 millones. Cifra jamás antes vista y nunca superada que sirve como tope de un negocio en el que las generaciones y el ADN es la principal esencia para dar con un ganador, con el principal candidato en las apuestas de las carreras, como fue el propio Frankel en su día.
En definitiva, la leyenda de Justify ha removido el deporte de la hípica, sobre todo a la hora de invertir en un caballo joven y potencialmente ganador. Y todo ello ha beneficiado a Keeneland, que se está convirtiendo en el principal mercado de potros al que los grandes inversores más acuden.