En la actualidad nos parece curioso ver a la herradura como un avance tecnológico importante, pero cuando hizo su entrada en la historia fue una auténtica revolución.
Según datos históricos la primera vez que se tiene constancia de la aparición de la herradura es en torno al año 50 d.C. Su descubrimiento supuso un avance en la agricultura, la comunicación y la estrategia militar. Algunos años más tarde (en el 350 d.C. aproximadamente) hicieron su aparición en el mundo ecuestre los estribos. La combinación de ambos avances trajo una serie de consecuencias directas que beneficiaron al hombre en su vida cotidiana.
En el campo de la comunicación lo más importante era la posibilidad de transportar información lo más rápido posible entre dos puntos alejados en el espacio. Previamente a la
aparición de la herradura y los estribos, era más efectiva la comunicación por mensajeros a pie que a caballo. Los jinetes debían ser muy diestros para aguantar sobre el caballo agarrados en las crines y montando a pelo, además cualquier obstáculo en el camino perjudicaba las patas de los animales que retrasaban el viaje. Con la llegada de las herraduras y los estribos, los jinetes se sujetaban mejor en los caballos y estos eran más ágiles y veloces por lo que los mensajeros dejaron de ir a pie para ir a lomos de los mejores corceles de cada reino o feudo.
En el ámbito de la agricultura y la estrategia militar, se sustituyó a los bueyes por los caballos para tirar tanto de los arados como de las carretas y vagones militares. Los caballos herrados supusieron un impulso en velocidad y destreza. Esto también favoreció durante la Edad Media el transporte de mercancías lo que enriquecía el comercio y facilitó en gran medida el trabajo agrícola ya que se pudieron expandir las tierras cultivables y la producción de alimentos aumentó considerablemente.
En la actualidad, las herraduras se siguen utilizando y son un elemento fundamental tanto para la práctica de deportes ecuestres como para los caballos de trabajo. Se han desarrollado nuevos tipos de herraduras que se ajustan a las necesidades de cada momento y cada caballo pero en esencia siguen haciendo la misma función que realizan desde hace siglos.
- Textos: N.B. Martínez – OcioCaballo