Terapias Asistidas con Caballos: Una revisión (Parte II) | ARTÍCULO

A continuación, se revisan algunos de los trastornos y problemas de salud en los que la investigación científica ha aportado alguna evidencia y resultados de las Terapias Asistidas con Caballos (TAC). [Primera parte click aquí]

Equinoterapia y Esclerosis Múltiple

La esclerosis múltiple (EM) es una neuropatología crónica caracterizada por la infiltración de células inflamatorias en el sistema nervioso central (SNC) de etiología autoinmune. Los estudios epidemiológicos en América del Norte y Europa señalan a la EM como la más común causa de incapacidad física adquirida más predominantemente en la edad adulta. Los pacientes con EM suelen presentar con frecuencia alteraciones en los mecanismos de control postural y el consiguiente aumento en el número de caídas. También son frecuentes las alteraciones en el sistema visual causadas por placas en el nervio óptico, la afectación de los conductos vestibulares asociados con vértigo y nistagmo, además de trastornos de propiocepción y espasticidad y debilidad muscular. En conjunto, estos factores pueden conducir al deterioro de la calidad de la estabilidad postural. Los estudios indican que intervenciones como la fisioterapia y los ejercicios físicos terapéuticos pueden mejorar muchas de las deficiencias observadas en la EM. Aunque ha habido informes de una posible eficacia de la hipoterapia sobre los síntomas de la EM desde 1978, no ha sido hasta la última década que se han realizado estudios controlados y aleatorizados que hayan demostrado la eficacia de la hipoterapia en EM. En las estrategias de rehabilitación diseñadas para las intervenciones en enfermedades autoinmunes, se han identificado cómo los principales componentes de la rehabilitación de la EM: el aumento de la capacidad física, la fuerza muscular, la resistencia aeróbica y las habilidades funcionales. La EM implica una amplia gama de síntomas, por lo que la rehabilitación de estos pacientes requiere un abordaje multidisciplinar, y se observan resultados más satisfactorios con técnicas que hacen uso de estrategias sensoriales. En la última década, la efectividad de la hipoterapia como método terapéutico se ha descrito en una serie de afecciones neurológicas que afectan al control postural y la movilidad. Cómo hemos mencionado anteriormente, este método terapéutico requiere reacciones posturales combinadas con la disociación de la cintura pélvica y escapular, y ajustes tónicos constantes, además de variar la información visual en cantidad y magnitud, y también aumentar la demanda de información sensorial enviada al sistema vestibular. En conjunto, los estudios realizados hasta la fecha han encontrado evidencias sobre la eficacia de la hipoterapia como posible intervención para los trastornos del control postural en pacientes con EM.

Equinoterapia y autismo

Los niños con trastorno del espectro autista (TEA) suelen tener deficiencias en la interacción social y la comunicación y muestran patrones de comportamiento estereotipados. Hoy en día, el número de niños diagnosticados con TEA está aumentando drásticamente en todo el mundo. Se estima que 1 de cada 54 niños tenía TEA en los Estados Unidos en 2020, lo que representa un aumento de casi el 170% con respecto a 1 de cada 150 con este diagnóstico en 2000. También hay una tendencia creciente en la prevalencia de niños con TEA en Europa, donde varia por países entre un 4,4 y un 19,7 % por cada 1000 niños de 7 a 9 años. Por lo tanto, el enfoque educativo y las terapias conductuales para niños con TEA han atraído una atención creciente durante los últimos años.

Se han estudiado muchas intervenciones terapéuticas y se ha demostrado que son eficaces para ciertos comportamientos típicos de los niños con TEA, en particular para mejorar las interacciones sociales y las habilidades de comunicación de los niños autistas. Recientemente, ha aumentado el interés en las intervenciones asistidas por animales (IAA) como una opción eficaz para la terapia de los niños con TEA. Los estudios de investigación han indicado que la IAA se puede utilizar como una intervención estructurada y dirigida a objetivos que conecta a los niños con TEA con la naturaleza, el medio ambiente y los animales a través de actividades estructuradas. Los estudios muestran que la IAA puede ser un tratamiento alternativo a las intervenciones tradicionales para niños con TEA. Los estudios de investigación también han encontrado que la IAA tiene beneficios significativos en los dominios cognitivo, psicológico y social para estos niños. Interacciones con animales (perros, caballos, delfines, conejos, cobayas, llamas) pueden mejorar el bienestar psicosocial, reducir el estrés, la frecuencia cardíaca, la presión arterial, la soledad y el aislamiento, y aumentar la interacción social y el funcionamiento socioemocional.


Widget not in any sidebars

La TCA puede tener efectos positivos en múltiples deficiencias de los niños con TEA, incluido el funcionamiento físico, emocional, social, cognitivo, conductual y educativo. También hay pruebas parciales de que mejora el funcionamiento motor y el procesamiento sensorial en niños con TEA. Además, se ha informado que la TCA puede afectar positivamente el bienestar psicológico, la autoeficacia y la autoestima de los niños y, por lo tanto, influir significativamente en la calidad de vida de estos niños. Como una de las características centrales del TEA, los déficits en la interacción social y la comunicación pueden conducir al aislamiento social y al comportamiento de retraimiento, lo que puede afectar directamente la personalidad y el desarrollo social. Las TAC pueden proporcionar un entorno estimulante multisensorial e interacciones terapéuticas a través de actividades de interacción entre niños y caballos que son beneficiosas para la capacidad social y de comunicación de los niños, por lo que este tipo de programas terapéuticos de intervención se han centrado fundamentalmente en la mejora de las habilidades sociales y de comunicación con la intención de mejorar el desarrollo y calidad de vida de los niños con TEA. No obstante, estos efectos beneficiosos, la falta de estudios concluyentes, metodológicamente bien diseñados, no aporta datos concluyentes a cerca de los beneficios de las TCA en niños con TEA.

Equinoterapia y Parálisis cerebral

La parálisis cerebral infantil (PCI) es un grupo de trastornos que afectan la capacidad de una persona para moverse y mantener el equilibrio y la postura. Es la discapacidad motora más frecuente en la niñez. Cerebral significa que tiene relación con el cerebro. Parálisis significa debilidad o problemas con el uso de los músculos. La parálisis cerebral infantil (también abreviada parálisis cerebral) es causada por el desarrollo anormal del cerebro o por daño al cerebro en desarrollo que afecta la capacidad de la persona para controlar los músculos.

Los síntomas varían de una persona a otra. Puede que las personas con esta afección necesiten usar un equipo especial para poder caminar o que no puedan caminar para nada y necesiten cuidados de por vida. Las que tienen un caso leve, en cambio, podrían caminar con dificultad, pero no necesitar ningún tipo de ayuda especial. La parálisis cerebral no empeora con el tiempo, pero los síntomas exactos pueden ir cambiando a lo largo de la vida de la persona.

Todas las personas con parálisis cerebral tienen problemas con el movimiento y posturales. Muchas también tienen afecciones relacionadas como discapacidad intelectual; convulsiones; problemas de la vista, el oído o el habla; cambios en la columna vertebral (como escoliosis) o problemas en las articulaciones (como contracturas).

Aunque la PCI no es curable, existen beneficios conocidos de la terapia, la educación y los dispositivos de asistencia para aumentar la independencia funcional y la participación de los niños con este trastorno. En rehabilitación, la TCA se ha sugerido como una forma de intervención potencialmente prometedora: se puede realizar en un entorno natural, dentro del contexto de cuidado centrado en la familia y fomenta la participación e interacción social de las personas con discapacidades.

Los niños con parálisis cerebral espástica1 también tienen dificultades para ajustar la contracción muscular postural a las condiciones específicas de la tarea durante el alcance y muestran un exceso de coactivación antagónica y dificultades con la modulación sutil de la actividad postural. Esta inestabilidad del tronco contribuye a la inestabilidad de la base proximal de las extremidades superiores de los niños con parálisis cerebral. Esta inestabilidad proximal en el hombro puede reducir su control distal, provocando dificultades para alcanzar y apuntar durante las tareas funcionales. Se piensa que la hipoterapia integra habilidades básicas de estabilidad y equilibrio con las habilidades más refinadas (tareas funcionales y cognitivas). Esta integración es considerada por quienes hacen hipoterapia como uno de sus puntos fuertes.

De hecho, hay evidencia científica que sugiere que para los niños con PCI, las TCA pueden ser beneficiosos para mejorar las funciones, la estructura y las actividades corporales. La hipoterapia mejora la capacidad de los niños con parálisis cerebral para controlar el movimiento de su tronco y cabeza como resultado de aprender a responder a movimientos rítmicos. Sin embargo, los estudios realizados hasta la fecha presentan evidencias limitadas, con muestras que no representativas de la población de niños con parálisis cerebral, lo que limita la capacidad de generalizar los hallazgos. A parte de los problemas metodológicos de estas investigaciones, se añade la gran variación en las habilidades entre los niños con parálisis cerebral, por lo que es necesario investigar la efectividad de tipos específicos de TCA para subgrupos de niños agrupados por edad y habilidades motoras gruesas.

Equinoterapia y TDAH

El trastorno por déficit de atención / hiperactividad (TDAH) es el trastorno del desarrollo neurológico más prevalente (la proporción de personas de una población que padecen una enfermedad en un momento o periodo de tiempo determinado), se estima que entre del 3% al 7% en niños en edad escolar tienen este trastorno.

El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) es un trastorno del desarrollo neurológico que se manifiesta en la primera infancia y puede persistir hasta la edad adulta. Es el trastorno del desarrollo neurológico más prevalente (la proporción de personas de una población que padecen una enfermedad en un momento o periodo de tiempo determinado), con aproximadamente el 7,2% de la población mundial afectada. Se diagnostica en el doble de hombres que de mujeres y se asocia con uno o más trastornos en el 60% -100% de los niños, como el trastorno del espectro autista (TEA), la conducta desafiante, problemas específicos de aprendizaje y otros trastornos de personalidad y antisociales. Se caracteriza como un patrón continuo de falta de atención y / o hiperactividad e impulsividad que no coincide con el nivel de desarrollo del individuo. El diagnóstico lo realiza un médico especializado en trastornos de salud mental infantil de acuerdo con los criterios de diagnóstico diferencial descritos en el Manual diagnóstico y estadístico de trastornos mentales, 5ª edición (DSM-V). Los individuos son diagnosticados con por una conducta predominantemente distraída, hiperactiva e impulsiva o combinada. Lo que crea un deterioro sustancial en las relaciones sociales, familiares y escolares. Además, muchos niños con TDAH tienen un deficiente equilibrio y coordinación y tienen problemas con el ritmo. Estos problemas de función motora están asociados con baja autoestima y ansiedad.

La eficacia de los medicamentos para tratar el TDAH está bien establecida. Sin embargo, algunos pacientes tratados con medicación no mejoran adecuadamente o no pueden tolerar los efectos secundarios. Otros que toman los medicamentos informan efectos secundarios comunes incómodos sobre el sueño, el apetito o el aumento de peso. Se estima que son ineficaces o intolerables en alrededor del 30% de los niños con TDAH. Aunque estos medicamentos mejoran los síntomas centrales del TDAH, hay menos mejoría en los problemas sociales o en las relaciones con los compañeros. Es por esto que se han propuesto diversas opciones no farmacológicas para tratar el TDAH. Los tratamientos psicosociales incluyen entrenamiento cognitivo, neurofeedback, tratamiento conductual y ejercicio físico. Los tratamientos psico-sociales que incluyen ejercicio físico, promueven la relajación y mejoran la atención y la estimulación a través del movimiento mejoran los síntomas del TDAH.


Widget not in any sidebars

En particular, las actividades asistidas por animales ayudan a los niños a mejorar la cognición y las habilidades sociales. Los animales pueden facilitar una relación de confianza entre el terapeuta y el niño, reduciendo la tensión y la ansiedad a la vez que ayudan al niño a aprender habilidades sociales. Además, interactuar con los animales es, en general, entretenido y divertido para los niños y mejora su estado de ánimo y adherencia al tratamiento. En las TAC los niños con TDAH se ejercitan y experimentan la estimulación del movimiento y construyen una relación con el caballo que facilita la confianza, las habilidades para relacionarse y las habilidades para resolver problemas.

Además, fortalece la planificación motora, la secuenciación de tareas y la planificación temporal, lo que puede ejercer una mejora de la capacidad atencional de los niños. A pesar de que se ha informado de efectos limitados positivos en el tratamiento de niños con TDAH, la evidencia científica no es lo suficientemente sólida para avalar la eficacia de las TAC en estos pacientes con o sin tratamiento farmacológico conjunto.

Equinoterapia y trastorno por estrés post-traumático

El trastorno por estrés postraumático (PTSD) es un trastorno de ansiedad que se produce después de la exposición a un evento o lesión potencialmente mortal. El trastorno de estrés postraumático se caracteriza por cuatro tipologías de síntomas: volver a experimentar lo ocurrido (es decir, flashbacks), evitación, cambios en creencias y sentimientos e hiperactivación.

El trastorno de estrés postraumático se ha asociado con una calidad de vida deficiente, un mayor uso de los servicios de atención de la salud, y una variedad de afecciones físicas y psicológicas comórbidas2, especialmente depresión, abuso de sustancias (adicción a las drogas y el alcohol). El retraimiento emocional y el entumecimiento son comunes entre los hombres, mientras que entre las mujeres se produce una mayor activación conductual, falta de control y pensamientos negativos. El tratamiento de elección para este trastorno es la terapia cognitivo- conductual (TCC). Estas terapias cognitivas generalmente tienen como objetivo la extinción de las respuestas emocionales condicionadas desafiando creencias distorsionadas que dan como resultado evaluaciones desadaptativas que contribuyen al mantenimiento del PTSD. Las técnicas conductuales se utilizan para habituar o extinguir estímulos asociados a recuerdos de experiencias traumáticas al presentar un estímulo temido hasta que se reducen el miedo, la ansiedad y los problemas relacionados. Además de estas técnicas, se necesitan la reducción positiva del estrés, el apoyo social y las estrategias de afrontamiento si se quieren controlar los síntomas del PTSD de manera eficaz. También, se ha encontrado que el apoyo social reduce los efectos negativos de los acontecimientos de la vida y afecta positivamente la percepción e interpretación de tales acontecimientos.

Las TAC se han considerado cómo terapias complementarias y alternativas (es decir, las que se utilizan junto con las terapias convencionales o las que no se consideran así). Se han utilizado como terapias alternativas para mejorar la reestructuración cognitiva y la concentración. Hay evidencias parciales de que este tipo de programas basados en TAC tienen efectos beneficiosos muy positivos sobre los síntomas del PTSD y sobre las habilidades de afrontamiento (conjunto de estrategias cognitivas y conductuales que la persona utiliza para gestionar demandas internas o externas que sean percibidas como excesivas para los recursos del individuo), también reduce el estrés y brinda apoyo social. No obstante, los efectos sobre la mejora de la autoeficacia, control emocional y aislamiento social no parecen mejorar en los estudios realizados.

Equinoterapia y Síndrome de Down

El síndrome de Down (SD) es una anomalía cromosómica (trisomía 21)3 con una incidencia de alrededor de 1:700 a 1:1.000 nacimientos; es la principal causa de discapacidad intelectual y la alteración genética humana más común. El SD lleva consigo alteraciones en diferentes esferas de la persona: retraso mental, alteraciones cognitivas, alteraciones físicas, problemas sociales y deficiencias motoras. Los niños con SD aprenden a caminar y adquieren otras muchas habilidades fundamentales más tarde que los niños con un desarrollo normal. Entre las alteraciones más importantes que presentan las personas con SD se encuentran las deficiencias motoras, como consecuencia de la debilidad muscular y la hipotonía principalmente de los músculos de las extremidades inferiores, lo que da lugar a un pobre control del tronco y a alteración de los patrones de coordinación durante la marcha. Además, el patrón de marcha suele mostrar inestabilidad y variabilidad en la longitud y anchura de los pasos, así como a un mayor gasto energético. Estos niños tienen tiempos de movimiento y reacción más prolongados, déficits posturales y de equilibrio y sinergias motoras alteradas.

Estos problemas pueden tener un vínculo causal con el retardo en alcanzar los hitos del desarrollo motor. El retraso en el desarrollo motor de los lactantes y niños con síndrome de Down se asocia de forma característica con hipotonía muscular generalizada y laxitud de los ligamentos.

Sin embargo, y al igual que en otros trastornos susceptibles de beneficiarse de las TAC, revisiones recientes indican que no hay evidencias sólidas sobre la mejora de la función motora en personas con SD tras el tratamiento con equinoterapia. Esto se debe al escaso número de artículos obtenidos, que además son de baja calidad metodológica, y a las diferencias encontradas en los protocolos de intervención, medición, tamaños muestrales y edad de los participantes. Por tanto, se ha señalado que se necesitan más estudios de alta calidad metodológica y con mayor tamaño muestral para comprobar con más precisión la efectividad de la hipoterapia en el tratamiento de la función motora gruesa en personas con SD.

Equinoterapia y problemas de conducta en niños y adolescentes

Hay una creciente evidencia de que promover la competencia conductual y socioemocional en niños, adolescentes y jóvenes es una estrategia eficaz para prevenir los trastornos mentales, emocionales y conductuales en la edad adulta. Los estudios indican que la implementación de tales programas de prevención en colaboración con las escuelas previene el desarrollo de problemas desde sus inicios, brinda servicios rentables a muchos niños necesitados y reduce el abandono escolar facilitando una mayor integración, que se relaciona positivamente con el éxito académico, conductual y social en la escuela. En este campo, las TAC son un enfoque relativamente nuevo y cada vez más popular que se cree que mejora y complementa muchas de estas características, incorporando la interacción humano-animal en entornos terapéuticos y educativos. A pesar de ello, y de su creciente popularidad y uso, las investigaciones las TAC son terapias complementarias prometedoras que todavía no han demostrado su eficacia y validez más allá de evidencias parciales e irregulares.

Equinoterapia y dolor crónico

El dolor crónico es un problema de salud pública mundial que supone una gran carga asistencial, especialmente para los médicos de atención primaria y los servicios de urgencias hospitalarios. En 2012, alrededor de 126 millones de adultos de los Estados Unidos (EE. UU.) (aproximadamente el 55%) sufrieron algún dolor en los últimos tres meses, mientras que más de 25 millones (aproximadamente el 11%) de los adultos de los EE. UU y alrededor del 19% de los europeos tenía algún tipo de dolor crónico. También se observó que los niveles de dolor se asocian positivamente con un peor estado de salud, mayor riesgo de depresión, más discapacidades, mayor riesgo de perder el trabajo y mayor necesidad de servicios de salud. El dolor musculo-esquelético crónico es el más prevalente entre los casos de dolor crónico, y la carga puede subestimarse.


Widget not in any sidebars

El dolor musculo-esquelético crónico se puede clasificar como “primario” cuando el dolor es un trastorno en sí mismo (p.e. Fibromialgia) en sí mismo, o “secundario”, cuando el dolor es un síntoma de otras enfermedades. Sin embargo, la evidencia científica sugiere que el dolor crónico debe tratarse como una enfermedad biopsicosocial compleja y no solo como un síntoma. Por tanto, existe la necesidad de tratamientos no solo enfocados a la reducción del dolor sino también capaces de mejorar otras variables como la calidad de vida o la capacidad para realizar actividades de la vida diaria. Las recomendaciones para el tratamiento del dolor crónico incluyen un enfoque interdisciplinario, integrado, multimodal y basado en la evidencia que incluye tratamientos farmacológicos y no farmacológicos cómo la equinoterapia. Teniendo en cuenta que el dolor crónico es una afectación biopsicosocial, los efectos beneficiosos las terapias basadas en caballos reales producen efectos positivos sobre diferentes variables psicológicas como la autoestima, la capacidad de autorregulación, el empoderamiento o la competencia, así como la mejora del bienestar emocional y los beneficios sociales, que están asociados con el vínculo entre jinete y caballo. En general, la motivación en las actividades de TCA es muy alta. Esto se puede explicar por las características de las intervenciones que incluyen en muchos casos no solo montar a caballo, sino también cepillar o acicalar para que el participante pueda crear un vínculo con el caballo.

Equinoterapia y violencia interpersonal

Muchas mujeres que han sufrido de violencia interpersonal enfrentan a desafíos para su salud y bienestar psicológicos, como síntomas de baja autoestima, inseguridad, dificultad para resolver problemas, baja autoeficacia y alta ansiedad con respecto a su futuro económico, incluido un mayor riesgo de desarrollar trastorno de estrés postraumático. Para las mujeres que experimentan los efectos duraderos del estrés postraumático, la recuperación es un proceso complicado. La psicoterapia facilitada por equinos ha mostrado algunas evidencias positivas para la reducción de síntomas postraumáticos en estos casos, así como en la mejora de la autoestima, especialmente al reforzar la colaboración y el trabajo en grupo de mujeres afectadas al trabajar con caballos.

En el caso de niños, el maltrato crónico puede provocar una serie de alteraciones neuropsicológicas y fisiológicas que se manifiestan como trastornos del desarrollo, emocionales, conductuales, cognitivos y psicosociales y trastorno de estrés postraumático (TEPT). Teniendo en cuenta el panorama multidimensional del trauma y el trastorno de estrés postraumático junto con el lenguaje no verbal y simbólico de los niños, se ha propuesto que una intervención a través de tratamiento somático que involucre el propio sistema de comunicación interno del cuerpo podría aportar beneficios para las víctimas jóvenes de maltrato. Estudios piloto que han utilizado conjuntamente psicoterapia facilitada por equinos junto con una intervención cognitivo-conductual para el tratamiento de los síntomas del PTSD en niños maltratados, sugieren que los efectos combinados de ambos tratamientos tienen implicaciones multimodales y funcionan en múltiples direcciones al mismo tiempo. A pesar de que los resultados son muy limitados y poco generalizables, sugieren que este modelo de terapia combinada puede ser una psicoterapia viable para los jóvenes maltratados que sufren sintomatología de PTSD.

Equinoterapia y dolor crónico en el Síndrome Fibromiálgico

El síndrome fibromiálgico (SFM) es una enfermedad multidimensional de etiología hasta el momento desconocida, que se caracteriza por dolor osteoarticular crónico generalizado que el paciente localiza frecuentemente en zonas del aparato locomotor. Otras manifestaciones clínicas comunes que presentan los pacientes con FM en grado variable son: fatiga intensa, alteraciones del sueño, parestesias en extremidades, rigidez articular, cefaleas y sensación de tumefacción en las manos, además de sintomatología depresiva y ansiedad y problemas cognitivos (disminución de la capacidad de concentración y pérdidas de memoria). Muchas personas con FMS son sedentarios y presentan niveles del estado cardiorrespiratorio bastante por debajo del promedio. Si bien el dolor, la fatiga y la depresión subyacentes pueden contribuir a estilos de vida sedentarios y, por lo tanto, bajos niveles de estado físico; los estudios evaluados sugieren que los individuos con SFM pueden realizar pruebas máximas de estado cardiorrespiratorio, ejercicios aeróbicos de baja a moderada intensidad, y ejercicios de flexibilidad y fortalecimiento muscular. En estos pacientes, la hipoterapia funciona como una fisioterapia donde, los movimientos multidireccionales del caballo se utilizan en el entrenamiento de la marcha, el equilibrio, el control postural, el fortalecimiento y el aumento de rango de movimiento.

Conclusión

En general, las revisiones de los estudios realizadas sobre la eficacia de la equinoterapia en estos trastornos, aunque evidencian mejoras en la condición física (p.ej. disminución en la rigidez, fatiga matutina, dolor y mejoras en la funcionalidad física diaria) no son concluyentes. Como se ha visto anteriormente en otros trastornos, uno de los principales problemas es la falta de un protocolo estandarizado de equinoterapia, la falta de criterios claros de evaluación y, en general, deficiencias en el diseño y aplicación del tratamiento, muchas de ellas inherentes a la dificultad de trabajar con caballos.

AUTORES
Carmen León – ACE (Asesoría Comportamiento Equino). Connemara Pony Club. Escuela de Equitación. Sant Mori (Gerona, España).
Francisco Cancella – Entrenador internacional de Doma –instructor nivel 3- Exjuez de doma de la FEI (Portugal).
Manuel de Gracia – Departamento de Psicología. Universidad de Gerona (Gerona, España).

Contenido relacionado