Antes de entrar en cómo trabaja, hay algo importante para entender a Santiago Núñez Riva. No es un perfil que haya llegado al alto nivel de golpe, sino alguien que ha recorrido todo el camino desde abajo. Con experiencia desde la base, desde los campeonatos internacionales en categorías de menores, ha ido creciendo dentro del deporte hasta consolidarse en el circuito internacional absoluto.
Pero más allá del recorrido deportivo, hay una idea que define bastante bien su perfil: siempre ha estado ligado al caballo desde todos los ángulos posibles. Jinete, ingeniero de formación y, sobre todo, criador, su evolución no ha sido la de alguien que solo monta, sino la de alguien que ha ido construyendo un proyecto completo alrededor del caballo.
Y, sobre todo, hay una línea muy clara que se repite en todo lo que hace: “Al final, todo gira en torno al caballo”. Con esa idea como punto de partida es como se estructura todo lo que viene después en Casal Capellán, la yeguada familiar sita en Luanco (Asturias), y que es uno de los grandes centros reproductores del CDE en España.
Hay proyectos que se entienden rápido cuando quien los explica no se esconde detrás de grandes palabras. En el caso de Yago Núñez Riva, todo arranca desde una base muy concreta: “La forma de trabajar en la cuadra se puede resumir en una directriz: el caballo es la prioridad”. Y a partir de ahí, todo encaja.
En Casal Capellán, esa idea se traduce en un modelo muy definido. “Tenemos a los caballos en el entorno más natural posible”, explica. Los de cría viven prácticamente todo el año fuera, en prados, aprovechando el clima de Asturias. “El buen clima no es lo mismo para las personas que para los caballos”, apunta, dejando claro que el enfoque está pensado desde el animal, no desde la comodidad humana.
Hay control, hay manejo, pero siempre sin perder esa base. “Se controla que los potros y los caballos tengan un buen manejo, hay momentos más intensivos, pero siempre alrededor de la vida en los prados”.
Cuando los caballos empiezan a trabajar, la filosofía se mantiene. “Con cuatro y cinco años intentamos que la mayor parte del tiempo vivan fuera y solo entren para trabajar”. Y en los de deporte, rutina clara: “Se trabajan por la mañana y, una vez han salido a moverse, ya sea montados o a la cuerda, están en los paddocks hasta por la tarde”. Sin complicaciones innecesarias. Pero con mucha intención detrás. Porque si algo repite es que “la base es clave”. Desde el principio, el objetivo es claro: “Intentamos que los caballos tengan una actitud positiva hacia el trabajo y hacia la relación con los jinetes y la gente que los cuida”. A partir de ahí, todo gira en torno a una idea: “que cada caballo se desarrolle en su plenitud”.
Esa misma forma de pensar se traslada directamente a la cría. Sin volumen excesivo, pero con criterio. “Estamos criando entre cuatro y seis caballos al año”, explica, trabajando líneas contrastadas y muy pensadas. Ahí aparecen nombres como “Quarela de Toscane”, con productos como “Dovela”, “Vulcano”, “Valquiria” o “Chevere”; “Forjoy”, con “Kilahuea” y “Valenza”; o “Cova de Capellán”, cuyos productos “aunque son jóvenes tienen muy buena pinta”, con ejemplos como “Especial” o “Venecia”. También “Ariana Dream”, de la que han salido tres productos con “Valentino de Hus Z”, dejando uno de ellos como semental. Un caballo que tiene un peso importante en la casa, pero siempre bajo una lógica clara: “Intentamos la mejor combinación entre semental y yegua. Evidentemente damos prioridad a ‘Valentino de Hus Z’, pero siempre teniendo en cuenta el cruce genético”.
No se trata de repetir fórmulas, sino de acertar en cada decisión. Además, el proyecto sigue creciendo con la incorporación de nuevas líneas a través de embriones: “Minerva”, “Haimita”, “Eugeena” o “Enya”, todas ellas con orígenes muy contrastados y con la idea de seguir sumando calidad a medio plazo.
Todo este trabajo, claro, necesita reflejarse en pista. Y ahí, el balance de 2025 es positivo. “Fue una buena temporada porque nos permitió disfrutar de buenos resultados, que es la recompensa al trabajo bien hecho”. Pero más allá del resultado, también hay lectura cuando las cosas no salen. “Cuando no salieron tan bien como esperábamos nos permitieron reflexionar y centrar los esfuerzos en las áreas a mejorar”.
En los caballos jóvenes, la evolución fue clara. “Se fueron consolidando cada vez más, con resultados consistentes”, algo fundamental en esas edades. Y con los caballos más hechos, también hubo presencia importante: “Con ‘Chakira Z’ y ‘Valentino de Hus Z’ pudimos estar ayudando al equipo en varias ocasiones”. Que, en el fondo, es otra de las claves del proyecto: construir caballos que no solo funcionen individualmente, sino que puedan aportar cuando toca.
Sin grandes discursos, pero con una línea muy clara. Como resume él mismo, casi sin darle importancia: “Al final todo gira en torno a lo mismo”. Y en su caso, ese “todo” tiene un centro muy concreto: el caballo.


