La amazona vallisoletana lidera la Liga Nacional Oro de Salto 2026 y se convierte en la primera mujer que ocupa la primera posición en los cinco años de historia de la competición. Después de las tres primeras sedes de la temporada, Inés Hernández Yanguas se ha situado al frente de la liga dorada con 91 puntos.
Recibe este hito con orgullo, aunque sus primeras palabras son de agradecimiento hacia quienes la acompañan diariamente y, especialmente, hacia “Nemo de Porceyo”. “Estoy agradecida a toda la gente que me ayuda, que me rodea y que me apoya, porque gracias a ellos he podido llegar hasta donde estoy. Y a Nemo, sobre todo. Es un objetivo más en este trayecto que me llena de orgullo y que solo me da energía y ánimos para seguir trabajando”.
El liderato tiene también un significado especial por la menor presencia femenina en el alto nivel. Inés reconoce que todavía resulta difícil encontrar mujeres en las primeras posiciones, pero encuentra inspiración en las grandes amazonas que han abierto camino. “Hay mujeres fantásticas que para mí son un gran referente y que admiro. Ojalá pueda seguir sus pasos, continuar avanzando, lograr objetivos y dar también esa representación especial”.
Uno de los momentos decisivos de este comienzo de temporada llegó en Valladolid. Inés y “Nemo de Porceyo” terminaron terceros en el Gran Premio de la Liga Oro, consiguiendo un podio que se le había resistido en sedes anteriores. El resultado tuvo un significado todavía mayor por producirse en su ciudad natal, en la hípica de la que es socia y ante numerosos familiares y amigos. “Había tenido alguna sede en la que me había quedado un poco al límite, cuarta o entre los diez primeros, y nunca terminaba de rematar. Que fuese justo en Valladolid donde por fin me salió todo bien fue un plus, porque es mi ciudad. Poder compartirlo con amigos y familia fue un momento súper emotivo y muy feliz para mí”. Este podio y el actual liderato son el resultado de una evolución constante. Inés destaca la ayuda técnica de profesionales como Ángel Cerdido, a quien envía habitualmente vídeos para analizar su trabajo, pero también su disposición para escuchar y conocer diferentes opiniones.
“Pregunto mucho y me gusta saber la opinión de otras personas, tanto a la hora de ver la pista y planificar un recorrido como después, enseñando un vídeo de mi caballo. Creo que de eso se aprende muchísimo”. También ha sido fundamental trabajar con caballos muy diferentes y aprender a adaptarse a sus respectivos caracteres, movimientos y necesidades. Sin embargo, si existe un aspecto determinante en su crecimiento, ese ha sido la confianza que le ha transmitido “Nemo de Porceyo”.
“Nemo me ha dado una confianza especial para correr grande, que en su día tuve con Devotion. Me ha enseñado a entrar en la pista súper confiada y tranquila, sabiendo que siempre va a dar lo mejor de él y que, incluso si yo tengo algún fallo, me va a ayudar”. Esa seguridad ha permitido a Inés afrontar las pruebas importantes con una mentalidad diferente y reducir errores. La conexión entre ambos se refleja cada vez con más claridad en sus recorridos. “Entendernos, tanto yo entenderle a él como él entenderme a mí, se ve reflejado en los recorridos con Nemo y creo que también con los otros caballos”.
“Nemo de Porceyo” es un CDE nacido en 2016, hijo de “Action Breaker” y “Kanda Duti”, por “For Pleasure”, y criado por Hípica de Porceyo. Inés comenzó a trabajar con él cuando tenía seis años y ambos han ido creciendo juntos hasta consolidarse en recorridos de 1,45 y 1,50 metros. Inés prefiere no ponerle un límite. “Nemo” ya ha demostrado que puede completar un Gran Premio de 1,60 metros, como el disputado en La Coruña, manteniendo la confianza y sin acusar la exigencia del recorrido. “No sé hasta dónde puede llegar. Tiene toda la fuerza del mundo y una cabeza que es un privilegio. Siempre te pone al otro lado y tiene todo para seguir evolucionando hasta donde él quiera. Todos los pasos que él me deje dar, los daré con él”.
En esta progresión, la Liga Nacional de Saltos ha tenido una importancia fundamental. Su formato permite a los jinetes que, por motivos laborales o académicos, no pueden competir continuamente fuera de España avanzar de manera gradual hasta las pruebas grandes. “Para los jinetes que somos más amateur, la Liga nos ha permitido ir dando pasos. Hemos conseguido una base y una formación para que, si tenemos que correr un CSI3*, seamos capaces de hacerlo y no vayamos a ciegas. Hay gente que a lo mejor no se planteaba correr algún día un Gran Premio de 1,50. Empiezas con las pruebas de 1,35, sigues con las de 1,40, pruebas un día 1,45 y, cuando te quieres dar cuenta, te ves en el Gran Premio”.
Para Inés, la estabilidad del programa, la calidad de las pistas y el nivel de las organizaciones han convertido la Liga en un trampolín fundamental para el salto nacional. Una competición que le ha permitido crecer junto a “Nemo de Porceyo” hasta alcanzar un liderato histórico, construido desde el trabajo, el aprendizaje y, sobre todo, la confianza.
- Fotos: Archivo de Inés Hernández Yanguas


