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Opinión OC | Rosa Cabero -
Directora de OcioCaballo
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Entre
doping anda el juego
Esto
cada día se entiende menos. Una vez más, la hípica
vuelve a echar el cierre en la cita mundial por
excelencia del deporte que son unos Juegos Olímpicos,
con el registro de unos
resultados que nada tienen que ver con la auténtica
realidad.
Si
hace cuatro años en Atenas los análisis de control de
doping alteraban el reparto de medallas en la disciplina de
salto y completo, ahora repetimos jugada haciéndolo
extensivo a la doma.
En
vez de recoger velas y tomar como ejemplo ediciones pasadas,
en Pekín 2008 aumentan los casos de dopaje con cuatro
caballos de salto y uno de doma clásica y se cierra la
edición nuevamente con un reparto de posiciones en el
podium pendientes de la resolución del proceso del control
médico, citas a los tribunales de
la FEI
y un largo etcétera que cuando culmine, sea cual sea el
resultado nada será igual.
Pienso
yo, que para un
deportista no debe ser lo mismo recibir en su casa la
medalla vía Seur con
una tarjeta de felicitación, porque el resultado del
control de dopaje ha bailado las posiciones
finales, que sentir el honor de colgarse el preciado
metal en un estadio abarrotado de espectadores, con su himno
nacional de fondo y una comitiva de personalidades en la
entrega, en un acto que está siendo retransmitido
a todas las televisiones del mundo (excepto, claro
está, de la española que
seguro que estaría con el partido de Nadal o el de ping
pong).
No
puedo entender bajo que criterios el cenit del deporte, la
cita a la que un proceso de selección inigualable,
concentra únicamente a los mejores deportistas del mundo,
puede dar cabida a “participantes” que entre otras
habilidades entrenen la capacidad de engañar.
Creo
que las medidas deben ser mucho más drásticas de lo que
han sido hasta ahora y las penalizaciones ejemplares, para
que no vuelvan a darse casos en
los que para salir laureados se implique en el tema, el
entrenador, el jinete, el veterinario, etc.
Quizá
si los deportistas supiesen que ganar una medalla olímpica
de forma irregular y recurriendo al uso de sustancias
prohibidas, podría suponer el fin de su carrera poniendo
limitaciones en la participación de futuras competiciones
internacionales, acabaría con este fraude deportivo que
perjudica al resto de los competidores, a la imagen de los
juegos olímpicos y al deporte en general.
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