Gracias a los padres sufridores por saber fomentar a sus hijos una afición

Tras un verano nutrido de competiciones a nivel territorial, nacional e internacional, donde nuestras más jóvenes estrellas de la hípica han participado en los diferentes campeonatos de su Comunidad, de España y Europa disputados en todas las disciplinas aprovechando las fechas estivales, queremos brindarles nuestra más sincera felicitación por los resultados obtenidos y por ser tan afortunados de poder disfrutar de este deporte que les apasiona.

Inevitablemente es obligado valorar la parte tan importante que ocupan los padres en el desarrollo de estas carreras, que sería imposible llegarán a dar frutos sin su apoyo incondicional, con horas de angustia, madrugones, días de frío o calor y mucho dinero invertido en algo, cuya mayor compensación es ver felices a sus hijos.

Pero pasados los meses de verano, en los que hemos podido ver como aprovechan su tiempo de ocio gran parte de la juventud, no podemos por más que llegar a la conclusión de que a pesar de los pesares, estos padres son unos auténticos afortunados.

Si comparamos la preocupante tendencia de los jóvenes a la inactividad en los momentos de asueto y falta de motivación, queremos felicitar a los progenitores de nuestros deportistas que sin dejar de vivir su juventud a tope y ser parte activa de nuestra actualidad, con sus perfiles en redes sociales y el whatsapp como compañero inseparable, saben conjugar la diversión con sus estudios y entrenamiento.

Asumen la responsabilidad de la competición, saben ganar y perder, viven en obligado contacto con la naturaleza puesto que tienen a su cargo un caballo al que cuidan con esmero al ser su compañero de fatigas y pasan largas horas al aire libre montando.

Creo que es una suerte tener un hijo deportista y más en los tiempos que corren y por ello queremos felicitar a esos padres que lo han hecho posible, que les han inculcado unos valores importantes que son necesarios en la competición, como el respeto a los demás, el trabajo en equipo, el sacrificio para obtener resultados y “el que algo quiere algo le cuesta”, que son cosas imprescindibles para desenvolverse en un futuro… aunque hoy en día, se le haya ido restando valor.

En medio de una sociedad tan complicada estos padres sufridores han sabido fomentarles una afición, a costa sin duda de un gran esfuerzo y conscientes de que solo unos pocos llegarán algún día a ser una primera figura de la hípica mundial, pero con la satisfacción de haberles dado su apoyo durante una edad en que tanto lo necesitan y posiblemente recuerden como los años más felices de su vida.

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