El caballo roto de “El Guernica”, un animal atormentado de Pablo Picasso

En 1937, Pablo Picasso (1881 -1973) pintó por encargo del Gobierno de la República un cuadro para el pabellón español en la Exposición Internacional de París de ese mismo año. El cuadro que Picasso pintó fue el Guernica. El cuadro recordaba la destrucción del pueblo de Guernica (capital histórica del País Vasco) en el bombardeo aéreo realizado por la Legión Cóndor de Alemania el 26 de abril de 1937 (día de mercado). Durante el bombardeo murieron 1654 personas y fueron heridas 889. Picasso pintó este cuadro en su estudio de París, con él reivindicaba la crueldad del hombre en general y la guerra civil española en particular. Como reivindica el propio autor: “No, la pintura no está hecha para decorar las habitaciones. Es un instrumento de guerra ofensivo y defensivo contra el enemigo”. Desde 1939 el cuadro permaneció en el MOMA de Nueva York. Volvió a España en 1981 siguiendo los deseos del pintor. En estos momentos el Guernica se exhibe en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía en Madrid.

El cuadro

Con echar un simple vistazo a la obra, de entre todos los personajes que la componen destacan dos animales: el caballo y el toro. Ambas son figuras completas aunque lo que más destaca de ambas es la cabeza.

El toro representa la fuerza noble y justiciera. Picasso más de una vez incluyó a los toros como tema de su obra como en Minotauromaquia (1935). En un principio se creyó que el toro simbolizaba la brutalidad ya que se situaba delante de una mujer que lleva a su hijo muerto entre los brazos y les impedía el paso.

En el caso del caballo, hablamos de un animal atormentado. El propio autor dijo que este animal era el símbolo del pueblo. Se sitúa en la parte central del cuadro. Es un caballo moribundo que agoniza. Lleva clavada una pica en el lomo y entre sus patas aparece el cadáver de un guerrero desmembrado que aun sujeta una espada rota. Su lengua es como un puñal o un fragmento de cristal que simboliza el grito de terror y dolor del animal. Es una expresión de desgarro que también se presenta en el toro. Como en el caso del toro, el caballo también está presente en la obra del pintor; unas veces representado como un Pegaso y otras como una víctima.

Entra la cabeza de ambos animales aparece un tercero: un pájaro que vuela con el pico abierto, como lo hacen en el nido los polluelos reclamando comida.

En conclusión

Pasados más de 80 años desde su nacimiento, muchos expertos afirman que “es una de las obras capitales y controvertidas del siglo XX”. Y una vez más el caballo es el protagonista de esta gran obra que no a todo el mundo gusta pero que sí a todo el mundo impresiona por sus dimensiones (3,5 x 7,82 metros) y su fuerza.

  • Textos: N.B. Martínez – OcioCaballo

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