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Opinión OC | Rosa Cabero -
Directora de OcioCaballo
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La
suerte de tener un hijo deportista
En esta ocasión quiero dirigirme casi en exclusiva a los papás de los jóvenes que practican nuestro deporte.
Tras un verano nutrido de competiciones a nivel nacional e internacional, donde nuestros más jóvenes valores han defendido los colores en los diferentes campeonatos de Europa disputados en todas las disciplinas aprovechando las fechas estivales, desde aquí queremos brindarles nuestra más sincera felicitación por los resultados obtenidos y por ser tan afortunados de poder disfrutar de este deporte que les apasiona.
Inevitablemente es obligado valorar la parte tan importante que ocupan los padres en el desarrollo de estas carreras, que sería imposible llegarán a dar frutos sin su apoyo incondicional con horas de angustia, madrugones y mucho dinero invertido en algo que seguramente no tendrá otra compensación que ver felices a sus hijos.
Pero mi reflexión, pasados los meses de verano en los que he podido ver como aprovechan
su tiempo de ocio gran parte de la juventud, no puedo más que llegar a la conclusión de que son unos auténticos afortunados.
Si comparamos la tendencia que tienen hoy en día los adolescentes en pasar sus horas de asueto pegados a una
videoconsola, conectados a Internet desde el ordenador y el móvil o viendo soporíferos programas de televisión tumbados en un sofá hasta las tantas porque se han levantado al mediodía, no podemos por más que felicitar a los progenitores de estos muchachos que sin dejar de vivir su juventud a tope, saben conjugar la diversión, con sus estudios y entrenamiento, asumen la responsabilidad de la competición, saben ganar y perder, viven en obligado contacto con la naturaleza puesto que tienen a su cargo un caballo al que cuidan con esmero al ser su compañero de fatigas y pasan largas horas al aire libre montando.
Creo que es una suerte tener un hijo deportista y más en los tiempos que corren y por ello quiero felicitar a esos padres que lo han hecho posible, que les han inculcado unos valores importantes que son necesarios en la competición, como el respeto a los demás, el trabajo en equipo, el sacrificio para obtener resultados y “el que algo quiere algo le cuesta”, que son cosas imprescindibles para desenvolverse en un futuro...
En medio de una sociedad tan complicada ellos han sabido fomentarles una afición, a costa sin duda de un gran esfuerzo y conscientes de que solo alguno llegará algún día a ser una primera figura de la hípica mundial, pero con la satisfacción de haberles dado su apoyo durante una edad que tanto lo necesitan y posiblemente recuerden como los años más felices de su vida.
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